lunes, 18 de septiembre de 2017

Claves para conducir de forma segura en una tormenta

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A finales de verano y comienzo del otoño se suelen producir tormentas intensas. Esta circunstancia implica tener en cuenta una serie de factores para que la conducción sea segura y no tengamos ningún percance. No solo hablamos de la forma de conducir, también de la utilización y mantenimiento de algunos elementos del vehículo, con el fin de aprovechar al máximo sus cualidades en lo que se refiere a un rendimiento óptimo y una conducción segura. En este artículo te damos las claves para que puedas conducir de forma segura en una tormenta. Imagen: Flickr



1. LLUVIA INTENSA


Las tormentas de verano y principios de otoño suelen traer consigo lluvia intensa. Esto provoca que, en un breve espacio de tiempo, la calzada se vea inundada rápidamente y se produzca el temido efecto "aquaplaning". Básicamente, el coche flota sobre el asfalto y pierde adherencia, lo que significa la perdida de control del vehículo y por tanto un posible accidente.

SOLUCIÓN: En caso de una repentina y fuerte tormenta, lo ideal es buscar un sitio donde podamos parar con seguridad hasta que esta pase. Si no es posible, adapta la velocidad a las circunstancias climatológicas, ya que a mayor velocidad tenemos más posibilidades de que se produzca "aquaplaning".

2. SUCIEDAD EN LA CALZADA


La sequía del verano provoca la acumulación de suciedad en la calzada (polvo, tierra, aceite, etc.). Además, con la llegada del otoño es habitual encontrarse hojas en el camino, lo que significa un conjunto de residuos que de nuevo reducen la adherencia del vehículo con la calzada. Si además, añadimos el factor lluvia en sus primeros momentos nos encontramos con una situación de riesgo para la circulación.

SOLUCIÓN: De nuevo es conveniente adaptar la velocidad a las circunstancias. La observación en este tipo de situaciones es vital para comprender como puede reaccionar nuestro vehículo en caso de encontrarnos con vías con acumulación de suciedad o residuos.


3. TORMENTA ELÉCTRICA


Por lo general, los vehículos están diseñados para que los rayos producidos por una tormenta eléctrica afecten lo menos posible al interior del vehículo. De esta forma, nuestro habitáculo es un lugar bastante seguro, siempre que no estemos en contacto con las partes metálicas de un coche, si somos alcanzados por un rayo o este se produce en las inmediaciones del vehículo.

SOLUCIÓN: La mejor opción ante esta situación es parar el vehículo y permanecer dentro de él hasta que pase el peligro. Si nos encontramos en un lugar aislado, sin acceso a refugios o lejanos a cualquier núcleo urbano, corremos mayor riesgo estando fuera del vehículo que dentro de él.

4. VISIBILIDAD DURANTE LA TORMENTA


Las tormentas que traen lluvias intensas reducen en gran medida la visibilidad. No solo por las gotas de agua que caen en el vehículo, también porque el cielo se oscurece enormemente. A todo ello, tenemos que recordar otras circunstancias comentadas anteriormente, como la pérdida de adherencia o la posibilidad de encontrarnos con una calzada en mal estado por residuos.

SOLUCIÓN: Además de adaptar la velocidad, debemos utilizar el alumbrado correspondiente. Si la tormenta trae consigo lluvia muy intensa utilizaremos, además de las luces de cruce, al menos las luces traseras de niebla.


5. DISTANCIA DE SEGURIDAD


Teniendo en cuenta las circunstancias excepcionales que se producen durante una fuerte tormenta, queremos recordar que, además de lo mencionado anteriormente, es preciso aumentar la distancia de seguridad. Ya sea por falta de adherencia en los neumáticos o falta de visibilidad, una mayor distancia de seguridad nos permitirá conducir con mayor seguridad y evitar accidentes innecesarios.


6. NEUMÁTICOS EN MAL ESTADO


Durante la época de verano los neumáticos sufren en exceso por la sequía y por la temperatura que alcanza el asfalto. Hay que tener en cuenta que el desgaste es mucho mayor que en otras épocas del año y prever con anterioridad si nuestros neumáticos están preparados para afrontar una temporada en la que las condiciones climatológicas cambian radicalmente.

SOLUCIÓN: Llevar a cabo una revisión para comprobar si los neumáticos se encuentran en buen estado. De lo contrario, la perdida de adherencia en situaciones de lluvia intensa o suciedad se multiplican y corremos un gran riesgo a la hora de sufrir un accidente.


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